Novedades

Superliga Episodio I: “Tigrazo en rodeo ajeno”

DESDEELBANCOSe acabaron la espera y el misterio amig@ lector. Volvió el fútbol y Vélez quedará, una vez más, en los libros de historia de este deporte como el primer equipo en ganar, gustar y golear en esta nueva modalidad de fútbol doméstico.

¿Vale ilusionarse? Por supuesto, pero sabiendo dónde debe estar puesta la ilusión. Este Vélez versión 2017-2018 deberá cargar con el peso de engrosar un promedio acechante, de sumar la mayor cantidad de puntos posible, que esos puntos nos permitan con suerte clasificar a alguna copa y principalmente consolidar una idea y una identidad. Debemos ser muy cautos al momento de analizar una primera fecha más allá del rendimiento y la euforia y más aún ante un plantel que todavía debe conocerse y asociarse.

Vélez, y sobre todo De Felippe, se va a encontrar con un grave problema: ¿cómo salir a la cancha el próximo lunes ante Aldosivi por Copa Argentina y cómo recibir el siguiente viernes a Atlético Tucumán? ¿Mantendrá el 11 inicial bajo el principio de “equipo que gana no se toca” o querrá hacer uso de la disponibilidad limitada de Cristaldo y/o Bergessio pese a los goles y rendimientos del Tigre Romero y de Fede Andrada? ¿Qué hará con un Rigamonti que fue traído para adueñarse del arco fortinero pero a quien Aguerre le devolvió el voto de confianza con una actuación soberbia? Y sobre todo: ¿qué hará con una defensa absolutamente frágil y tosca y que solamente pasó a segundo plano por el rendimiento de los jugadores ofensivos y la impericia del rival?

El conjunto de Victoria, que trajo a 19 jugadores para la Super Liga, tal vez sea el mejor ejemplo para la pregunta que les dejo: ¿reforzarse es incorporar mucho o incorporar bien? De Gareca a hoy han pasado 4 técnicos más, cada uno con una forma distinta de jugar, de ver el fútbol, de atacar y de defender. Cada uno heredando las incorporaciones de sus antecesores y adaptando piezas ajenas a su propio tablero. Por primera vez Omar De Felippe pudo solicitar a los jugadores que quería y se hizo de un arquero, un lateral que puede jugar –y jugó- de volante y cuatro delanteros, sumados a todos los regresos por cesiones vencidas. Una apuesta rara considerando cómo juegan sus equipos pero alentadora de cara a la posibilidad de modificar esa forma de juego por una más ambiciosa y ofensiva y que se verá con el rodar de la pelota fecha a fecha ya que, pese al resultado, Vélez volvió a regalar un tiempo y liquidó a Tigre con tres contras fulminantes. El marcador final no fue resultado de un juego colectivo, mecánico y de sociedades por las bandas que por lo general alimentan a un 4-4-2 sino que fue producto de la magia individual del Monito Vargas, de la capacidad goleadora y la garra de Maxi Romero y de los gestos y movimientos técnicos y de calidad de Gastón Díaz y Andrada. Si bien Matías hoy se merece una columna aparte, trataré de resumir todo en que estamos en presencia de tal vez el último ejemplar de enganche criollo que hayamos visto en mucho tiempo. Un guapito que salió del molde táctico para jugar como en los potreros mendocinos y que como perfectamente indico Seba Domínguez en un twit es el resultado de lo que recibió en divisiones formativas y de su capacidad de ponerlo en práctica. Un guapito que ama al Club, capaz de encarar no sólo a rivales sino a plateístas furiosos en defensa de sus compañeros. Lo mismo aplica para Maxi Romero, el pibe que siempre responde con goles, que al igual que Aguerre acaba de poner en aprietos a De Felippe frente al armado del equipo para el próximo partido y al Departamento de Fútbol Profesional que en lugar de profundizar los esfuerzos por traer un cinco y un central le trajo a otros tres competidores. Disfrute mucho a estos dos pibes amig@ Fortiner@, porque así como tenemos que contemplar una idea de juego también hay que entender la idea institucional. Y si estos dos atorrantes siguen jugando como lo hicieron anoche sin lugar a dudas serán las joyas a exponer para intentar salvar las arcas con sus ventas.

Queda muchísimo por delante, restan 26 finales en las que Vélez deberá despejar a los fantasmas que alguna vez merodearon por Avellaneda, Nuñez, Bajo Flores y que no son ajenos ni inmunes a nadie. 26 partidos para volver a poner a El Fortín en las luchas a las que estamos históricamente acostumbrados que es por títulos y copas. 26 partidos para volver a unirnos, volver a sonreír, a abrazarnos. A demostrarnos y demostrarle a todos que no es casualidad ni una simple rachita el lugar que ocupamos en la mesa de los campeones del mundo, en la tabla histórica del fútbol argentino y en el escalafón de la televisación, le arda a quien le arda.

Nos quedan 26 episodios más juntos amig@ Fortiner@. Ojalá estos pibes nos puedan hacer disfrutarlos como este primero.

curuchaga

Emiliano Curuchaga @Emi_Curu