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Las dos caras del Míster: Lanús

Vélez goleó 4-0 a Lanús y Emiliano Curuchaga nos trae todo el análisis del equipo de Heinze en su columna.

A Favor

  • Tal vez la mayor exposición de la idea del Míster llegó en la última fecha para ponerle un broche de oro a un torneo de redención para El Fortín. Es cierto que el resultado fue exagerado por lo hecho por ambos equipos en la cancha, pero de eso se trata ser contundente y acompañar a la suerte con trabajo y sacrificio. El Vélez de Heinze fue protagonista, anuló a un gran rival como lo es el Lanús de Zubeldía con posesión y orden. Encontró a sus delanteros triangulando (dos paredes-gol entre Fernández y Bouzat), tocando hacia adelante y siendo simples en la toma de decisiones. La confianza generada por el rendimiento dio lugar a lujos que, lejos de ser una burla hacia el rival, fueron funcionales para el juego y deleitantes para los espectadores.
  • Con el partido ya liquidado, el Míster seguía dando indicaciones y sufriendo el partido como si lo fuera perdiendo, dando muestra de su atención incesante en los 90 minutos. Muestra de eso fue también no haber hecho cambios «para la tribuna»: dejó en cancha a Bouzat hasta el final del partido pensando más en la funcionalidad del equipo que en la lluvia de aplausos. En la tarde noche de ayer fuimos testigos de un partido que será recordado con orgullo y felicidad por mucho tiempo.

En contra

  • Me resulta imposible encontrar aspectos negativos esta fecha. Por el resultado, por la emoción como hincha, por la alegría de ver a un Vélez más vivo que nunca cuando muchos, al inicio del torneo, estaban organizando nuestra despedida de Primera División. El trabajo hecho por Heinze, su cuerpo técnico y el plantel, con sus aciertos y errores, con sus adherentes y detractores, quedará marcado en la historia de Vélez. Con el diario del lunes, simplemente lamento que una performance como la de hoy no haya podido desplegarse con mayor regularidad a lo largo de las 25 fechas que tuvo esta Superliga. Es probable que, con un poco más de constancia y fortuna, este Vélez hubiera terminado más arriba en la tabla, peleando el torneo, Copa Argentina e ingreso directo a Copa Libertadores. Pero eso es tanto llorar por leche derramada como quejarse de lleno e incluso no comprender que este torneo fue «de formación» y adecuación a una idea de trabajo colectiva inédita, compleja y a largo plazo.

Lo que hoy este columnista realmente lamenta es que se termine un torneo tan lleno de emoción como de resurrección para Vélez Sarsfield y sin la seguridad de saber que este proceso, exitoso sin lugar a dudas, tenga su continuidad de cara al futuro inmediato de El Fortín.

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Emiliano Curuchaga @Emi_Curu