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Las dos caras del Míster: Colón

Vélez empató como local ante Colón y en Pasión Fortinera analizamos el partido de Gabriel Heinze.

A favor

  • Poco para destacar en el que, considerando rendimientos anteriores, el rival y las expectativas generadas por el equipo, fue el peor partido del Vélez de Heinze.
    Remarcamos, una vez más, el poderío por las bandas. La fecha anterior fue el ejemplo de Cufré por izquierda. Anoche fue De la Fuente quien anotó volando en picada por la derecha y tras un magistral pase del Monito Vargas. Vélez sobra a los rivales con laterales veloces y verticales, sumando alternativas de ataque que la mayoría de los equipos del fútbol argentino no poseen.
  • Una vez más la entrega y polifuncionalidad de Bouzat son un plus en este equipo y en el esquema. Heinze lo sabe y lo exprime al máximo, aún a costa del aporte ofensivo que pueda bridar Agustín pero que, como dijimos antes, se compensa con la subida de laterales y volantes.

En contra

  • Vélez le dio tiempo, espacio y oxígeno a un rival que, además de venir golpeado de la semana por los cuadros febriles de su plantel, en la primera jugada del partido hizo mal un lateral y en la segunda ya estaba 1-0 abajo. Incluso la superioridad numérica y el empate llegaron más por imprudencias y errores propios que por virtud del conjunto de Julio Comesaña.
  • Post partido, Heinze reconoció los errores que más de una vez marcamos: cada imprudencia, cada falla conceptual o de ejecución cuestan carísimos. La expulsión de Cufré, en palabras del propio entrenador, fue producto de la entrega y compromiso que él exige a sus futbolistas. Deberá moderar la dosis para que no se transformen en temeridad y vehemencia.
  • Error en los cambios, modificando el esquema de marca y salida con cada reemplazo. Con el resultado puesto, también es preciso mencionar un «cambio perdedor» el ingreso de Cubero, quien terminó formando una línea de 5 en el fondo con 3 centrales tal vez innecesaria para un Colón sin voluntad ni recursos para ir a buscar el empate. El penal burdo que comete el hombre record del Club es la frutilla un postre que nos deja un empate y un sabor amargo en la boca.