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DONDE DEBEMOS ESTAR

“Vamos fortinero todo va a estar bien” hemos coreado alguna vez, casi como convenciéndonos entre fanáticos que el resultado iba a ser positivo, y que, si no lo era, ahí iba a seguir estando el hincha. No hay nada más puro que mirarse entre sus pares, entre los que entienden y despiertan la misma pasión que uno, y coincidir con solo una mirada que las alegrías compartidas son aún mejores.


Es por eso que escribo esto, es por eso que me dedico a sentarme unos minutos y compartir lo mismo que seguro estás sintiendo del otro lado de la pantalla.

Pasaron más de nueve años desde la última vez que clasificamos a una semifinal internacional. Para colmo, metimos un doblete digno de aquellos años con el Flaco Gareca como DT: Libertadores y Sudamericana, ambos hasta esa instancia. Uno podría trazar una línea de tiempo en un papel y revisar, desde ese año hasta hoy, dónde nos encontrábamos cada vez que se jugaban estos duelos decisivos.

Y seremos todos, muchos, algunos o pocos los que se sentirán identificados con un dolor que nos entraba al alma como un puñal. Un dolor tan propio como ajeno. Porque era más que una tragedia deportiva, era más que pisar la segunda categoría del fútbol argentino, que al fin y al cabo se estuvo muy cerca. Era no poder inflar el pecho por la actualidad, por el equipo de fútbol que queremos ver compitiendo hasta en los torneos amistosos pero que no hacía otra cosa que hacernos maldecir, lamentar, sufrir.

Pero las vueltas de la vida te ponen nuevamente acá, después de un año muy complejo, con esta posibilidad que se gestó desde antes de que el árbitro pite el silbatazo inicial en aquella primera ronda, en febrero. Con el trabajo infernal de un loco como el Gringo para clasificarse a una Sudamericana y la labor descomunal de otro Flaco, como en aquella última semifinal que se jugó, que salió campeón del mundo con esta camiseta y revalida su currículum partido a partido.

Hoy Vélez vuelve a estar en boca de la élite de un torneo internacional. Y eso el hincha de Vélez, el que me entiende y llega al final de esta línea de tiempo imaginaria lo sabe. Con muchos aciertos, pero también con muchos errores desde lo comunicacional, desde el departamento médico y también con otros jugadores que prefirieron festejar en el momento más inoportuno. Pero Vélez está.

Como dije al principio: No hay nada mejor que mirarnos las caras entre nosotros, los que entendemos, los que nos miramos y empatizamos con un sentimiento que nunca se fue. Que sigue estando y crece día a día, con tristezas y con alegrías. Ahora sí, con el boleto a semis en la mano, es el momento de ajustarse el cinturón y estar más concentrados que nunca. Lo mejor DEBE estar por llegar, después de haber transcurrido todo lo que pasamos.

Hoy Vélez está en el lugar que siempre mereció estar.

Martín Benazzi @Benazzi27

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