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Desde el Banco: Sarmiento

G.G.G. ¿El supercampeón kazajo, invicto libra por libra, Gennady Golovkin? ¡No señor! Ganar, Gustar y Golear. Lo que hizo Vélez, lo que ansiábamos y necesitábamos hace tanto y, sobre todo, la confirmación de la apuesta de De Felippe. Cobre el pleno tranquilo Omar. Gracias, caja de empleados.

Recordemos un par de conceptos de esta columna para abordar las líneas de hoy: número uno, intentamos entender y explicar las performances Fortineras desde la visión técnica y contemplando todas las variables que operan en el día a día de un plantel. Número dos: resultados tan abultados muchas veces hacen difícil el análisis dada la contundencia de la placa final y número tres, hace un mes nomás el mismo equipo y la misma idea no lograban doblegar a un Quilmes hoy descendido y el técnico abría la polémica y la bronca hablando de un “gran partido”.

En el análisis de ese partido le exigimos a Don Omar que la pelota debía entrar. Que podíamos darle un mínimo de margen a su declaración pero que el “jugar bien” debía venir acompañado de goles y 3 puntos en el bolsillo. Desde ese entonces De Felippe apostó fuerte y puso a Amor en la zaga central por Nasuti, a Nico Dominguez por Santi Cáceres, hasta ese entonces la revelación y el motorcito del equipo y a Delgadillo en lugar del Burrito Martínez. ¿Resultado? Victoria 3-0 ante Tigre en condición de visitante y el triunfo de anoche 5-1 ante Sarmiento.

Pero tengamos en cuenta algunas cosas que pasaron en la previa. El equipo de Quiroz llegó al Amalfitani ya descendido en función de los resultados del viernes. ¿Eso significaba menos presión para Vélez, debido a que el rival ya no tenía nada por qué luchar? De ninguna manera. Al igual que a lo largo de todo el torneo y de los últimos dos años, el principal rival de El Fortín es él mismo. Vélez, en términos Chilavertezcos, aún no ha ganado nada. Este resultado, los desempeños de Pavone, Delgadillo, Vargas, Romero, Aguerre y tantos otros etcéteras son recién el paso inicial hacia la consolidación de la confianza tanto individual como colectiva, de la idea e identidad futbolística. Los jugadores del equipo de Junín por su parte debían jugar por la renovación de sus contratos o bien por alguna posible transferencia a algún otro equipo de Primera donde, en principio, las condiciones y sueldos superan a los de la divisional a la que han sido condenados a partir de agosto.

Del lado nuestro, los trascendidos al respecto del próximo mercado de pases obliga a los jugadores a lo mismo que sus colegas de verde (en esta ocasión de negro): ganarse un lugar en el plantel 2017-2018 o bien lograr una salida medianamente decorosa. ¿Cómo sale a la cancha un Aguerre, que viene en levantada, sabiendo que el técnico pide un arquero para el próximo torneo? ¿Cómo juega la cabeza de Amor sabiendo de la salida de Nasuti pero del pedido de un marcador central? ¿Y la de los volantes centrales? ¿Cómo encaran a Pavone a los responsables del Fútbol Profesional para renovar su contrato con un promedio de medio gol por partido y el cariño de tod@s los hinchas de Vélez a su favor sin esperar exigencias obvias de mejoras? Y principalmente: ¿qué planificación, compromiso y proyecto se le puede exigir a un cuerpo técnico al cual si los resultados no lo acompañan en 3, 4 ó 5 fechas tienen que empezar a armar el bolso y salir con el diario del domingo a buscar trabajo nuevamente? Lo saben los técnicos, lo saben los jugadores y deberíamos saberlo y moderarlo todos. Como comentario al margen considero irresponsable hablar de refuerzos teniendo en cuenta las situaciones descritas. Por otro lado, el hincha quiere saber qué caras se irán y cuáles vendrán. Lo que es certeza absoluta es que ese estado humeante juega en la cabeza y el ánimo de jugadores. Es por eso que el resultado y los rendimientos de anoche pueden ser considerados como muestras de carácter por todo el equipo, que demostró estar por encima de estas circunstancias y logró lo que muchas veces costó puntos y sufrimiento: ganarle a equipos a los que, a priori, se les debe ganar.

Tal como dijimos es difícil analizar objetivamente un triunfo tan abultado. El 9 la metió por triplicado siempre bien habilitado, el delantero que acompaña también se anotó en el casillero de goleadores y de asistidores, la manija del equipo tuvo en sus manos las riendas durante los 90 minutos. Sí es preciso marcar que aún hay falencias conceptuales y desatenciones en la marca que se traducen en dolores de cabeza, goles en contra y, aunque el sábado no haya sido el caso, pérdida de puntos. Los laterales aún no se afirman en sus funciones tanto de marca como de empalme ofensivo con los volantes externos mientras que los centrales parecen no acoplarse entre ellos ni con sus marcadores de punta. Cambios para el aplauso y para que Maxi Romero siga su amistad con la red cada vez que le toca entrar, sin ninguna lesión ni sanción que ameritase un cambio de planes.

Lo dicho: Vélez aún no es una garantía pero triunfos así parecen llevar por la buena senda, a paso lento pero firme. El descenso ya es olvido, pero los 6 puntos que aún quedan en disputa ante rivales aguerridos son importantísimos: Atlético en Tucumán y Temperley en la última y con posibilidades de jugarse la categoría ante nosotros. Sacar la mayor cantidad posible será vital para afianzar todo lo mencionado y engrosar el promedio de cara al próximo torneo, el cual será muy similar a este que está llegando a su fin y donde Vélez seguirá jugándose su historia fecha a fecha con aquellos que sigan y que vengan a reforzar el plantel.

“Señores cuiden sus gallineros, porque esta noche vamo´ a afanar una gallina para el puchero porque mañana tenemos que morfar. Y el domingo vamo´ a ver a Vélez, a ver a Vélez de corazón. Porque este año de Villa Luro, de Villa Luro salió el nuevo campeón”. Esa fue la primera canción de cancha que me enseñó mi viejo. Sin putear a nadie, sin correr ni querer matar a ninguno. Sólo demostrando el amor por Vélez, las ganas de verlo, las ganas de estar junto a él. Casi 30 años después los domingos son los días en los que visito a mis padres. Los domingos voy a ver a mi viejo, lo voy a ver de corazón. El que no me impuso ser de El Fortín sino que fue y es tan ejemplar que hizo que yo quiera ser como él. Y eso incluía ser de Vélez e ir a verlo el domingo, porque de Villa Luro salió el nuevo campeón. A todos los padres Fortineros un fuerte abrazo, mis mejores deseos y que pasen un gran día. Por suerte el campeón de Villa Luro regaló una sonrisa para la mesa del domingo.

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Emiliano Curuchaga @Emi_Curu