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Desde el Banco: Newell´s

¡Qué difícil reencontrarnos así amig@ lector! Después de casi tres meses sin fútbol y que la victoria ante Estudiantes llegara mientras la columna estaba “cerrada por vacaciones” hoy nos ponemos de nuevo frente a frente, o mejor dicho cabeza gacha a cabeza gacha, ante una derrota que bien podría explicarse como “El extraño caso de Vélez Sarsfield y Mr. Hyde”.

En 8 días Vélez pasó de ser un respetable equipo con criterio, llegada e impulso ganador a un adefesio difícil de entender y de explicar, que a los 5 segundos de comenzado el encuentro y luego de mover del medio pierde la pelota con un pase a la mismísima nada. Que en medio de los ¿festejos? por los ¿600? partidos del capitán se encargó hacer todo mal –desde el técnico hasta los jugadores- para que la verdadera fiesta sea de Nacho Scocco y del pueblo leproso que venía de caer sorpresivamente ante Defensa y Justicia y que pareciera que nada se analizó del planteo del equipo de Beccacece.

Dicho por mismo De Felippe, el Dr. Jekyll de la fecha cuyo experimento salió mal, se tomaron decisiones erróneas que no sólo justifican la derrota y goleada sino que hasta queda la sensación de que el resultado podría haber sido aún peor.

Analicemos varios aspectos: un esquema táctico se define en función del mediocampo que pretenda el técnico. Es el espacio del campo de juego donde mayor tiempo se ocupa y el de transición entre la defensa y el ataque. Es sabido que De Felippe juega con doble cinco, que pidió uno como refuerzo a principio de año y que hoy se tiene que arreglar con dos volantes centrales de trayectoria e intrascendencia tanto en la marca como en el despliegue y otros tres recién salidos del patio del colegio. ¿Es esto excusa o justificación, pasados 3 meses de trabajo y luego de una victoria en la reanudación del toreno? No, pero es preciso marcarlo. De Felippe se arregla con lo que tiene, y lo que tiene es poco y muchas veces defectuoso.

Segundo error garrafal: intentar jugar por abajo con jugadores que no saben/quieren/pueden jugar por bajo y ante un rival que lo hace mucho mejor. Poco antes del gol tempranero, a los 3 minutos de juego ya la banda derecha de la defensa se encontraba asediada y la opción de pase a Assmann como único y pobre recurso. Vélez no posee pie para salir jugando, velocidad para salir rápido ni potencia y precisión para el pelotazo.

Tercer aspecto a marcar y polemizar: ¿equipo que gana se toca o no? La salida de Grillo de la zaga central y de Delgadillo como compañero de ataque de Pavone dan la pauta de que no hay un equipo establecido y que los desempeños individuales son tan inestables como impredecibles. El oriundo de Bariloche es tan pedido como resistido, aun cuando es opción tanto como central como lateral y ante la labor pobre y falta de criterio de Giannetti. Delgadillo por su parte venía pidiendo pista en la pretemporada con buenas actuaciones pero al momento de ponerse los pantalones largos dejó mucho que desear ante el Pincha. El Burrito Martínez también es incógnita desde lo físico y lo futbolístico y sin dudas la falta de socios y estructura de juego le impiden frotar la lámpara.

Tema aparte para los goles del conjunto de Osella. El primero, tempranero como los gallos, luego de que tres jugadores fueran a trabar contra un rival dejando descompensadas sus zonas y los relevos. Con cantidades iguales de astucia y fortuna Facundo Quignón tuvo tiempo y espacio para avanzar y filtrar un pase entre líneas para que Scocco desparrame a Assmann y empiece de manera prematura a sentenciar una tarde para el olvido. Media hora de intrascendencia después un pésimo pase de Giannetti a un lugar que no corresponde y posicionado en un espacio de la cancha que tampoco le corresponde le permitió a Isnaldo cruzar un pase largo por bajo hacia el hueco dejado por el central velezano para que nuevamente Scocco defina con sutileza al segundo palo. Y el tercero es la coronación de la falta de criterio y lectura del partido y del deporte: darle tiempo y lugar al mejor jugador rival. Con mucha facilidad el delantero leproso sacó un tiro fuerte y esquinado al palo de Assmann que poco pudo hacer pese a que el disparo fue a su palo.

Los cambios efectuados por Don Omar parecieron ir más por el lado de evitar una debacle más estrepitosa de lo que fue la primera mitad que de apostar a una remontada que hasta el más creyente podría haber catalogado de milagrosa. Sólo se entiende el ingreso de Correa por Martínez por cuestión física.

Tengo miedo amig@ lector. Pero no el miedo de la condena certera sino el de la incertidumbre. El miedo de que Vélez juegue con mis ilusiones de mejorar y salir adelante. Porque Vélez es un equipo bipolar, con desórdenes de personalidad o hasta personalidades múltiples y dependiendo de si se pone la V azulada el Doctor Jekyll o el Señor Hyde puedo ilusionarme con un equipo de mitad de tabla para arriba o con el castigo deportivo del descenso. Porque no sé si los 6 puntos que nos jugamos ante Huracán el próximo lunes los disputaran los 11 que enfrentaron al Pincha o los de ayer nomás ante la Lepra. Porque luego de tres meses cambió todo para que no cambie nada.

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Emiliano Curuchaga @Emi_Curu

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