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Desde el Banco: Lanús

Toda discusión futbolística termina cuando se observa quién metió más veces la pelota adentro del arco rival, y eso no es resultadismo sino realismo amig@ lector. No estoy juzgando de qué manera cada equipo intentó o logró que la bocha entre sino cuántas veces lo hizo efectivamente, principio de realidad básico y esencia misma del juego. Más tarde, y cada uno según su gusto o conveniencia, elegirá los caminos por los cuales quiera inflar las redes y podrá también analizar todos los factores influyentes de ese “cómo”: la calidad individual, la fortaleza colectiva, la táctica, la especulación, la suerte o la falta de ella.

Ayer se perdió un partido más que perdible, tal vez el más perdible de los 9 que hasta anoche quedaban pendientes en el fixture. Lo dijimos en el DEB de la semana pasada: enfrentamos a uno de los equipos más paradigmáticos de los últimos años, con una idea de juego y protagonistas de jerarquía muy por encima de lo que hoy puede ofrecer Vélez. Y así como se analizan los caminos por los cuales se llega a una victoria, también es necesario hacerlo ante una derrota. ¿Es el mismo Vélez el que cae en el La Fortaleza del sur que el de hace 25 días atrás ante Boca, o 35 ante Newell´s? Sin lugar a dudas que no. Es más: este equipo derrotado se pareció mucho más a la versión que venía sumando de a 3 ante Olimpo y Unión.

Anoche, El Fortín hizo demasiado pero no le alcanzó ante el punzante 4-3-3 de Almirón, con un tridente veloz y efectivo encabezado por Sand y ladeado por Acosta y un Toledo que cumplió a rajatabla con la ley del ex. Y decimos que hizo demasiado porque lo intentó de todas las maneras, luchando siempre y primero con las propias limitaciones y la falta de fluidez que se presenta en un once inicial que aún no sale de memoria y que presenta dificultades para armar las sociedades claves para el 4-4-2 que ofrece Don Omar. Es así que como muchas veces se critica a la defensa de Vélez sin analizar que antes de llegar a ella tuvieron que haber fallas en la delantera y el mediocampo, la virtud granate también se solidifica de atrás para adelante. La jerarquía y el andamiaje del mediocampo comandado por Marcone, un cinco que parece que fuera dos, permitió que Lanús desestabilice y frustre al equipo de De Felippe desde la tenencia y la precisión en los pases. De hecho, y retomando el concepto del primer párrafo, El Grana se impuso y fue superior sin que le sobre nada: una pared en velocidad y un toque preciso para el primer gol y un manejo de costa a costa con buen pie y pegada para el segundo. El resto fue jugar con la falta de precisión de Correa, la incomodidad en ambas bandas de Zabala, los errores en el retroceso de Caire y Cufré y sus correspondientes consecuencias para Grillo y Nasuti.

Si bien Vélez pareciera volverse del Díaz Pérez con las manos vacías, vale muchísimo traerse en el bolso la continuidad de ciertos nombres, el alza en el nivel del Burrito Martínez, la consolidación en el mediocampo de Santiago Cáceres y el amor propio y orgullo para dar batalla ante un rival superior en todos los planos. Al igual que contra Unión también es destacable el movimiento del banco de ODF, revalidando la confianza al Monito Vargas y en menor medida a Maxi Romero para que sigan sumando minutos y rodaje, del mismo modo que sigue siendo preocupante el nivel físico que se presenta en el plantel en general y la falta de idea ante la pelota parada.

Hay una realidad amig@ lector y es que Vélez es lo que viene observando hace tres partidos. La diferencia en el score final estará dada por la capacidad de imponer las virtudes y fortalezas por sobre aquellos rivales a priori inferiores y trabajar para mejorar las debilidades ante los superiores, como en este caso lo fue Lanús.

Honestamente nunca profundicé sobre el concepto de “derrota digna” ya que creo que la dignidad es inherente al resultado final y se es digno tanto en la victoria como en las caídas, pero si podemos traer a la conversación dicho concepto pienso que el 0-2 de anoche deja mucho valor para trabajar. Perder ante Lanús como se perdió es una buena vara para medir cómo estamos parados de cara ante ciertos rivales y sin dudas que el rendimiento visto, sumado a los resultados favorables ante Olimpo y el Tatengue, invita a ilusionarse para recibir a Belgrano y Tigre en el Amalfitani.

Lo dicho muchas veces: hoy el futbol se ha vuelto más parejo e impredecible que nunca, cualquiera le gana a cualquiera y la historia y los pergaminos se revalidan domingo tras domingo. Pero si se además de los triunfos los tropiezos sirven para aprender a levantarse y afianzar el paso y no para acostumbrarse al olor del piso, creo firmemente que vamos por el buen camino.

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Emiliano Curuchaga @Emi_Curu

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