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Desde el Banco: Godoy Cruz

Ayúdeme amig@ lector. Dígame cómo seguimos adelante, qué quiere leer, cómo quiere analizar a este Vélez que gana de casualidad y pierde por causalidad. Porque todo tiene causa y efecto, cada buena o mala decisión que tomamos tiene su consecuencia, y en Vélez hay una multiplicidad de factores negativos que nos hacen lamentar este presente indescriptible. ¿Qué quiere analizar de un partido que a los 15 minutos ya estaba con un gol abajo y un hombre menos? La pizarra deja de existir, el juego se desnaturaliza y finalmente todo se va definitivamente a la basura cuando minutos después viene el segundo gol rival.

¿La culpa la tiene De Felippe? Puede ser. Eligió heredar un equipo que se dio el lujo de desterrar a una gloria de la casa como Christian Bassedas y eligió seguir cuando pidió nombres en una determinada fecha y le trajeron sobras un mes y medio después. Y la consecuencia principal de esa decisión de seguir es el armado de equipos y estrategias conforme el material con el que cuenta: desgastado, obsoleto y hasta en algún caso inútil. Probó a todos en todos los puestos y salvo honrosas excepciones ninguno sirvió en ningún lado. Probó a un 3 cuyo rendimiento hizo que tenga que optar por otro. A los dos partidos extrañábamos al primer 3. Lo mismo con el 4, los dos volantes centrales, el arquero, los centrales, los volantes por afuera y hasta el 2do delantero. Salvo Pavone, nadie pudo dar garantías en un puesto. Probó con los pibes, con los medianos y los grandes. Con los formados en el club y con los traídos de afuera. Jugó bien algún primer tiempo, algún segundo, pero nunca un partido completo. Escucho por varios lugares decir “salgamos con todos los pibes y con 3 delanteros”. Si con dos líneas de 4 y gente experimentada nos meten de 2 a 3 goles por partido (en 13 de 25 partidos recibimos 2 o más goles) ¿en serio piensa que “los pibes y 3 delanteros” es la solución cuando tenemos un plantel sin ideas, aunque juguemos con 15?

Pero entonces, siguiendo con esa lógica de “alguien tiene la culpa”, también tienen cierta culpa los jugadores. Profesionales sin concepto ni técnica, que demuestran fecha a fecha no sólo no saber dar un pase o tirar un centro al área sino que directamente no saben correr. Que giran sobre sí mismos, que se chocan entre ellos, que llegan a destiempo a todo: marcas, jugadas, pases. Que nunca dieron muestras de superación, que se quejaron del doble turno y que hasta alguno se animó a decir que “Chilavert se quedaba después de hora porque era arquero”. Chilavert se trajo de Japón, además de una Copa Intercontinental, la primera barrera móvil para seguir perfeccionando su técnica, para ganar más títulos que le permitan mayor gloria personal e institucional mientras que los declarantes fueron protagonista de una gresca bolichera un jueves a las 5 AM mientras debía guardar reposo por una lesión, de cruces verbales con hinchas vía redes sociales, divorcios televisados, y hasta en carne propia sufrí las ganas de querer ser golpeado por criticar a un jugador más preocupado por el levante en WhatsApp que por su rendimiento y por honrar la camiseta que viste.

¿Entonces la culpa es de la formación de los jugadores? También es relativa la respuesta. Esto es como echarle la culpa de la falta de respeto y educación a los docentes. El futbolista de hoy se vuelve muy rico, muy famoso y muy buscado de manera muy abrupta y prematura, y tantas luces y flashes de frente muchas veces te dejan ciego. Las ganas de contar euros de a millones desde un palacete en París, Barcelona o Milán deben ser acompañadas por un rigor profesional que no se ve ni por Liniers, ni por la Villa Olímpica ni por ningún estadio visitante al que vamos a rifar nuestra dignidad de Campeones del Mundo, esa de la que sólo 28 escuadras del planeta pueden hacer alarde.

Y entonces llegamos al “pater familia”, al responsable de la casa. Del que derivan, al igual que en un Estado o en un hogar, las responsabilidades de formación, educación, valores, administración y gestión. Y también, si bien su culpa es parcial, es la de mayor peso y porcentaje. Una Comisión Directiva que futbolísticamente ha hecho todo mal e incluso se ha vanagloriado de las decisiones mal tomadas. Que aseguró que Vélez no es menos que nadie cuando en cancha es menos que todos. Que dijo que con este equipo íbamos a vivir muchas alegrías y lo único que estamos viviendo son úlceras y jaquecas. Que encaró un campeonato económico como en el año 1999 y pareciera no haber entendido que desde aquel año al día que reasumieron pasaron 15 y que el mundo cambió. Que desvalorizó al plantel y a la vidriera que significa Vélez. Que pretende calidad comprando en La Salada, que piensa que achicar el gasto en comida es dejar de comer hasta la inanición.

Tal como vengo afirmando me resulta reiterativo hacer este análisis que excede al táctico de cada partido pero es necesario que tengamos presente la variedad de factores que explican por qué Vélez es lo que es, por qué estoy asustado de jugar el martes contra un equipo de Primera D, o de jugar la próxima fecha contra un Quilmes que viene de perder 13 de sus últimos 15 encuentros y 3 de manera consecutiva.

Y como a cada quien le corresponde su parte de culpa, solamente esperaré que podamos sacar la mayor cantidad de los 15 puntos que quedan en juego de la manera que sea y que lleguen julio y noviembre, cuando cada quien tenga que armar su valija y retirarse con los resultados de las decisiones tomadas y podamos empezar de nuevo. El Club, el equipo e inclusive esta columna de análisis futbolístico.

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Emiliano Curuchaga @Emi_Curu

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