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Desde el Banco: Belgrano

A lo largo de la historia del fútbol han existido distintos actores e ideas que aportaron al entendimiento del juego, a su lógica, su mecánica y hasta sus sentimientos. Que el fútbol es tal cosa, que el futbol es tal otra. Que se juega así, que se vive asá.

Lo que tantos años de teorías y teóricos han producido es que se haya olvidado de la esencia más profunda del fútbol: que es un juego, y como tal tiene por objetivos básicos e inherentes divertir y transmitir, comunicar.

Discúlpeme amig@ lector pero hoy intentaremos ir más al hueso de por qué este Vélez pierde como anoche. Porque venía jugando mal y perdía. Empezó a mejorar y siguió perdiendo. De repente jugando mal empezó a ganar, entonces comenzó a jugar mejor. Jugando bien empezó a ganar bien, hasta que jugando bien empezó a perder y en medio de ese trabalenguas nos dejó a todos, hinchas y periodistas, sin capacidad de analizar qué le pasa. Probó con pibes, con grandes, con gente de la casa y con refuerzos de afuera. Con un técnico campeón del club pero formado en otro, luego con un técnico debutante pero del club y campeón como jugador. Ahora con un técnico ni campeón ni del club y en todos los casos apenas si alguno superó la apatía y la desnaturalización del juego.

¿Qué quiere que le diga al respecto del partido de anoche contra Belgrano? Fue el mismo esquema, un 11 inicial incluso superador de los que venían saliendo a la cancha en cuanto a nombres, y otra vez la misma triste canzoneta contra uno de los peores equipos del torneo. Una vez más, y en condición de local, Vélez se convierte en un renglón pintado de verde en Promiedos para los rivales.

No se puede analizar a un equipo que desperdicia 75 minutos de partido y se acuerda de pisar el acelerador faltando 15 minutos y estando 0-2. Que no sólo no es capaz de meter un centro al área sino que es incapaz de levantar un centro. Que no supo aprovechar una sola pelota quieta para meter en el área rival. ¿A quién quiere analizar? ¿A quién quiere putear? En lo personal, el desarrollo de las acciones me pareció el mismo de hace 2 años –partido más, partido menos- y la verdad que hacer leña del árbol caído e insistir en lo mal que jugamos no sólo es redundante sino también contraproducente y aburrido.

Anoche se volvieron a perder 6 puntos y hasta un poco más: los 3 que no ganamos, los que suma un rival directo, comandado por el querido Gallego Méndez que ya venía afiliado al “Club de los Ex que te vacunan” desde Godoy Cruz y el correlato en los promedios para el año que viene, si es que seguimos mirando la tabla de Primera División.

Pero retomando la idea inicial del DEB de hoy, el equipo de ODF perdió, además de los puntos, la esencia del juego. Vélez no se divierte ni divierte. No entiende la dinámica de meter la pelota en el arco contrario más veces que el rival en 90 minutos. No transmite nada, no comunica nada. Y en esos errores de comunicación el hincha, entre los que me incluyo, también le baja un mensaje confuso. Lejos, muy lejos de pretender incitar a la violencia, el jugador escucha “que la vuelta vamos a dar”, “que te quiero ver campeón”, “que fuimos a Tokio y trajimos la Copa” cuando lo que tiene que sonar como nunca es “Dale Vélez” y nada más. Y que ese baño de realidad los empape en la lucha por zafar del descenso. Ni copas, ni vueltas: Vélez debe asumir y admitir, a ambos lados de la línea de cal, que la lucha actual es por mantener la categoría y que los últimos 3 partidos (Olimpo, Unión y Lanús) indudablemente fueron un espejismo en medio del desierto futbolístico.

Quiera Dios, la buena fortuna, las gambetas de Martínez, el amor propio de Pavone y la garra de Grillo (porque más no hay para rescatar), que este equipo pueda estar en la Superliga el próximo semestre y en el mercado de pases se puedan ir a comprar las herramientas necesarias para arreglar este lío, ya que queda claro que las del tallercito del fondo de casa están oxidadas o directamente no sirven.

Una vez más le pido disculpas amig@ lector pero son cada vez más escasos los recursos que me brinda Vélez para acercarle un análisis más completo. No encuentro la forma de explicarle cómo el anteúltimo de la tabla, el que había ganado sólo dos partidos en todo el torneo, que venía de perder 5 de los últimos 6, que no generó una sola situación de gol en 60 minutos nos termina amargando la semana con una pelota parada y una contra letal. Tampoco se lo puedo explicar ni analizar con claridad sin que se me escape el hincha profundo que le justifique que es producto de que tenemos jugadores horribles y que decididamente no pueden, no saben o no quieren jugar. Y peor aún: ya intenté entenderlo y proyectarlo muchísimas veces en partidos pasados y pareciera que no hay trabajo, mejora ni madurez que revierta la situación.

Quedan 21 puntos en juego, apenas 4 menos de los 25 que llevamos acumulados. Sea como sea que se repartan esas 21 unidades, lo único que anhelo es volver a la esencia del juego y de Vélez: esa que divierte, que transmite y comunica, que te hace volver a casa con una sonrisa, que hace distintos los saludos, los abrazos y las llegadas al trabajo al otro día. Por favor Don Omar y jugadores: no pierdan el principio de realidad, que para confundidos ya estamos los hinchas, cada vez en más número, acompañando y gritándoles “que salen a ganar, que quieren salir campeón, y que lo llevan adentro como lo llevo yo” del mismo modo que antes escuchamos que el equipo había hecho un quiebre y un cambio de actitud, o que “Vélez tiene un equipazo”.

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Emiliano Curuchaga @Emi_Curu

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